Por qué me he hecho “Hartista” 20 octubre 2009
En la entrada anterior os contaba la última acción promovida por los “Hartistas”.
Y hoy os voy a contar por qué me he hecho “hartista”.
No encontraba ni mi sitio, ni mi lugar, ni mi tiempo en el mundo del arte contemporáneo actual, sobre todo teniendo en cuenta que soy una simple pintora aficionada, a la que le gusta ver y admirar cuadros de otros pintores. A veces hasta me gusta ver escultura u oir música… Ni siguiera me atevÃa a decirlo en conversaciones que pudieran tener que ver con el tema, so peligro de quedar como una ignorante. He dedicado largos perÃodos de mi tiempo libre a visitar exposiciones de las que he salido con la boca abierta, pero no de admiración, sino de estupor: “¿cómo es posible que le hayan pagado al artista una pasta gansa por hacer esto, seguramente pasta que ha salido de los bolsillos de todos nosotros, los contribuyentes?”
Neones retorcidos simulando palabras colgadas por la pared, altavoces escondidos repitiendo la misma palabra en un idioma extranjero, video-instalaciones (mis preferidas) que consisten en una pantalla, metida en un enmoquetado cubÃculo oscuro que hay tras una cortina, en la que aparece la misma imagen de cualquier cosa repetida hasta que se cierra el museo…
El último impacto museÃstico fue demoledor: unos mamotretos de cemento con forma geométrica llamados “tetrápodos”, que habÃan sido dejados en varias salas del museo, en concreto el MARCO de Vigo, con la indicación expresa al personal de transporte y desembalaje de que dejaran allà mismo los palés y los materiales usados para cubrirlos tirados de manera espontánea, que eso era lo más artÃstico…
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y yo unos dÃas antes los habÃa visto sujetando la arena de una playa en Portugal…
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Y en otra sala habÃa esto:
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Me fui a mi casa con dolor de cabeza producido por el hecho de no poder haber gritado en el museo y en todo el camino de vuelta, no fueran a tomarme por una pirada…
Pocos dÃas después, tras una caja de ibuprofeno, pensé, bueno, estas cosas pasan en las ciudades, donde los comisarios de las exposiciones son unos snobs, aquà en el pueblo seguro que no pasa. Y me fui tan campante a la Sala Municipal de Exposiciones de Tuy y me encontré con esto, un “Conceto”, que dirÃa Manquiña, ¡¡¡que valÃa 6000 euros!!!:
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y con esto, ¡¡¡que valÃa 1500!!!:
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Arjjj!!!! Pero si yo vi la obra de teatro “Arte”, en la nos reÃamos de los yuppies que compraban por una millonada un cuadro totalmente en blanco con un ligerÃsimo punto negro en el centro…
Pero mis sufrimientos han terminado, ya no me siento una aislada loca de atar en el océano proceloso del arte contemporáneo, hay otras muchas personas que les pasa lo mismo que a mi, he encontrado mi “asociación de afectados”, leyendo su manifiesto se me saltaban las lágrimas de excitación y alegrÃa, ¡¡¡odian tanto las video-instalaciones como yo!!! He superado el test y soy una “Hartista”…






Pues me alegro de que te hayas liberado de esos sufrimientos.
En estos rollos de pseudoarte,pasa como en el cuento del traje nuevo del emperador. Sólo el niño se atreve a decir que está desnudo, que no hay nada, que es un bluf, que es una perfecta payasada y tomadura de pelo.
Cuando hay arte de verdad, se entienda o no- según la formación de la persona que lo contempla- hay al menos un punto de emoción, el espÃritu se eleva, se inquieta, se apacigua, se transporta…
Es propio del ser humano buscar la belleza y disfrutar de ella.
Es propio de necios decir que esos engendros son arte: y ellos saben perfectamente que no lo es. Creo que, simplemente, se aprovechan de los que no les paran los pies. (Qué bonito este ripio…que reconozco que no es literatura)
Gracias Chus.
Es curioso que nombres el cuento del Traje del Emperador, pues en la página de los Hartista se relata con todo detalle y muy bien ilustrado.
Despues de ver la exposición de Maruja Mallo me fui al MARCO a intentarlo por enésima vez, y nada más entrar ya me arrepentÃ: ¡habÃa un tubo fluorescente metido en una caja de madera y cristal sucio! ¡y el esqueleto de un perro con una correa!
…Me hace gracia leer tu indignación ante la exposición de tetrápodos pues yo también tuve la gran “suerte” de contemplarla (con ojos incrédulos)este verano y me eché unas buenas risas tanto de ella como del corto acerca del chamán con aspecto de chapón que querÃa liberar de sus males a una atribulada comunidad de vecinos británica que podÃas ver en la segunda planta…¡era de lo más freakie!
Yo utilizo muchas veces la “terapia” del MARCO para reÃrme un rato de cómo está el patio (artÃstico)pues lo auténticamente artÃstico escasea allà y, en cambio, abunda, digámoslo para que quede bonito, el “absurdismo terapéutico”…
Hola Inés. Bienvenida al blog.
Es que lo del MARCO es tremendo. Al principio me hacÃa gracia, sobre todo esas video-instalaciones absurdas; en una ocasión se trataba de unas voces que cuchicheaban en inglés la misma frase y que te perseguÃan por las escaleras. Pero cuando pienso en la “pasta pública” que se gastan en esas chorradas… ya me da menos risa y más indignación. Una vez un “comisario de exposiciones” me explicó lo que era la nada en un cuadro completamente negro…
Con la de gente que está haciendo cosas interesantes y que no puede exponer porque es difÃcilÃsimo si no te dedicas al “absurdismo” (ala¡ ya le ha quedado el nombre)
El otro dÃa hicieron la chorrada-performance de las fichas de parchÃs con el mp3 en la calle. Quedaron todos contentos porque hicieron bailar a 200 personas en la calle del PrÃncipe. Pero eso ya lo hacÃan “Los Payasos de la Tele” con “El auto de papá”.